"Yo soy escritor nada más que cuando escribo. El resto del tiempo me pierdo entre la gente". Haroldo Conti

Friday, November 4, 2011




En los momentos que sentimos esa falta de “algo” que no sabemos que es, pero que se manifiesta como ese mentado vacío en el estomago o falta de aire, el mundo debería detenerse. Mejor dicho, nos deberíamos detener, en el lugar en el que estemos en ese instante. Ponernos de pie en medio de la calle, en medio del parque, en el salón de clases. Después, en ese momento estático, pensar en besos pasados, en los que no hemos dado, en los que nos gustaría dar, en cómo nos gustaría darlos o que nos los dieran. En ese toque de labios suaves, lenguas cariñosas y dientes eléctricos. Pensar en esos besos de películas, en los más inocentes y los más sucios. En rostros calientes, ojos cerrados y en ese toquecito preciso en la mejilla, una palabra en voz baja, tu nombre multiplicado en besos, el sabor a café en las encías o tal vez a ajo, cebolla y perejil. Labios rojos, dulces y delgados. Labios gruesos interminables y duros. Un choque de nariz. Un ojo abierto. Cabello en el rostro. Apretujoncitos de hombros, un sí o no, un para siempre. En ese momentos que sentimos esa falta de “algo” hay detenerse, sonreír y pedir un beso. Dejar al mundo sin palabras. Hechizar con la lengua para llenar ese vacío, detener el mundo, mejor dicho, recuperar el aire.

1 comments:

Oscilaciones said...

Me sigue gustando como escribes: MUCHO.
Aunque no quieras cuentas.