Sin ganas de
levantarme de la cama tomé el libro que ha estado debajo de mi almohada desde
hace una semana. Sólo 137 páginas y no lo he terminado. Lo abrí y me topé con esto:
“Setecientas once palabras transitaron desde el diafragma pasando por el esófago,
la traquea, la lengua hasta derramarse por mis labios como un murmuro desnutrido.
Quisiera mear
tinta china para llenar de gotas indelebles la superficie entera de la bacineta,
sobre la que deposito este caliente y espumoso caldo de vejiga. La pinga estilográfica
firma aquí. Las losetas y los desagües reciben también su porción de escritura”.
Josué Montijo.
Qué ganas de
leer más de Josué Montijo. Por ahora me conformo con sus 137 páginas y
no me levantaré
de la cama hasta terminar El killer, hasta
comerme todas sus letras, porque esta mañana, me sobran las ganas de mear
poemas, aunque me falte la tinta china.
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